Carlos Álvarez estudió para ser ingeniero comercial, pero decidió seguir su verdadera vocación: el diseño gráfico y lo audiovisual. Este joven autodidacta comenzó su emprendimiento llamado Emotion Design, que consiste en la creación de videos que usan el “motion graphics”, o sea, videos animados ilustrados enfocados en comunicar efectivamente lo que el cliente desea transmitir. Carlos pertenece a la #ComunidadEmprépolis, y ya está viendo los frutos de su esfuerzo incansable.

El joven explica que los videos, que él mismo realiza, son “co-creados con mis clientes y 100% personalizados. Yo converso con mi cliente y veo qué quiere comunicar fuera de los canales tradicionales que existen ahora. La idea es que sea un video súper empático con el público, claro y sencillo, y que no dure más de un minuto, que es el tiempo suficiente para comunicar lo que necesitas. Por eso nos juntamos, desarrollamos el guión, la voz en off y las escenas que vamos a poner en el video, y con dibujos, vamos reemplazando cuadro por cuadro y dejamos las ilustraciones. Luego pasamos a la animación de estos cuadros y se entrega el producto final. Le doy mucha importancia a un buen video, con una voz que pueda transmitir desde seriedad hasta carisma”.

El emprendedor cuenta que comenzó a emprender con su idea desde febrero de este año, cuando Francisco Araya, Coordinador de Social Cowork de Fundación Emprépolis (quien fue su compañero de universidad), le comentó acerca del concurso “Atrévete a Emprender”, postuló y fue uno de los beneficiados. “He recibido mucho apoyo, porque cuando uno emprende solo, uno siente que necesita hacer feedback con alguien”.

Sus proyecciones con “Emotion Design” son básicamente posicionarse a nivel regional y nacional en el área audiovisual, ya que ésta no se encuentra desarrollada en la zona, a pesar de que ahora las personas están cada vez más interesadas en el ámbito digital. “Me gustaría que Emotion fuera una gran agencia, que la gente sepa a quién acudir cuando necesite comunicar, desde las municipalidades, la Intendencia, las grandes empresas y emprendedores. Mi visión es que el emprendimiento puede ser de regiones pero no impide que puedas competir en cuanto a imagen a nivel global”.

Sus aspiraciones personales son convertirse en un aporte para el emprendimiento y la innovación, e influir al desarrollo de la cultura en la Región de Coquimbo. “Tenemos una zona muy bonita, llena de contrastes, desde el valle hasta la playa y los cielos más lindos. Por eso, podemos ser un agente de mucho contenido visual, y no hay que limitarse y quedarse atrás. Es tiempo de ser un agente del cambio digital, ya basta de siempre seguir en lo mismo. Yo me considero una persona bien autodidacta, no estudié diseño, pero me encanta y apasiona. Podemos llegar a ser una ciudad competitiva, y me gustaría enseñar lo que sé, como especializar a ilustradores o animadores. Me gustaría abrir la industria audiovisual aquí en la región”.

En cuanto a sus hobbies y pasatiempos, Carlos detalla que está interesado en una gran variedad de cosas, por ejemplo, comenta que es sonidista, por ende, le gusta la música y la grabación, y le relaja mucho practicar el lettering y dibujar.

Carlos ha logrado hasta ahora cerrar tratos con reconocidas instituciones como la Corporación Regional de Desarrollo Productivo (CRDP) y CEAZA. “Ha sido genial poder concretar y así mejorar con estas primeras experiencias para otorgar un mejor servicio. Gracias al Social Cowork y a las gestiones de Manuel (Escobar) y Francisco (Araya), he podido tener estas conexiones y estoy muy agradecido por eso”.

Él se atrevió a emprender y hoy está viendo los resultados de su trabajo a través de la venta de sus servicios.