Uno de los referentes del Design Thinking en Chile, Javier Traslaviña estuvo presente como jurado y expositor en la final de la segunda versión de Ministartups, donde también aprovechó de conversar con los emprendedores de la #ComunidadEmprépolis acerca del mindset o forma de pensar a la hora de crear ideas de negocios y cómo enamorarse de los problemas y no de las soluciones.

El diseñador de profesión, y actualmente profesor asistente de la Universidad Adolfo Ibáñez explica que el Design Thinking consiste en una conceptualización o síntesis acerca de cómo los diseñadores trabajan en el diseño y desarrollo de un producto, “este proceso se logra conectar gracias a la mirada de una oficina de innovación que es bastante conocida en el mundo, que es IDEO, en Stanford, y que llama a este proceso ‘Design Thinking’, para lograr exportarlo y acercarlo hacia el mundo de la estrategia. Entonces, el proceso empieza a ser súper relevante como metodología para las organizaciones que están empezando a cambiar en el proceso, con el fin de transformar su cultura de explotación hacia una de exploración, lo cual se conoce en estrategias de innovación como ‘organizaciones ambidiestras’,(lo que implica que hacen las dos cosas a la vez), pero es fundamentalmente una forma de accionar en procesos de creación de valor de manera un poco más estructurada y creativa a la vez”.

Con respecto al desarrollo en Chile de esta metodología, que ya se está utilizando en el mundo de los negocios, Traslaviña comenta que, si bien hay bastante atención hacia el impacto que esto tiene para materializar procesos de innovación, “falta harto desarrollo en términos de tener un poco más de práctica al respecto, pero eso también es natural en la medida en que es una metodología, y así está planteado por la mayoría de las personas, pero en realidad es un mindset, es una manera de pensar y de abordar problemas, y eso demora tiempo en ajustarse, y creo que eso es lo que estamos realizando varios grupos en Chile, ya que tratamos de promover esto y hacer que se integre a la cultura existente. Tú no cambias la cultura de una organización y un entorno emprendedor de la noche a la mañana, todo eso se hace gradualmente, y siempre desde lo conocido hasta lo desconocido, por ende, si bien creo que el Design Thinking está partiendo hace un par de años, ciertamente falta mucho y son bastantes las oportunidades para poder sacarle partido”.

El docente, que es también Director del Design Engineering Center de la Escuela de Ingeniería de la Universidad Adolfo Ibáñez, indica que la enseñanza del emprendimiento es completamente factible, considerando al emprendimiento como un proceso de creación de un modelo de negocios que no existe, y la innovación como un modelo de negocios que hay que reencuadrar o rediseñar. “El emprendimiento se puede aprender en la medida que lo saquemos de los clichés y de las palabras bonitas, de la receta, y lo llevemos realmente a transformar a la gente y a su manera de pensar, considerando que todas las personas tenemos capacidades que podemos ir recuperando, e ir también generando confianza creativa. En los últimos 10 años han existido conceptualizaciones metodológicas importantes, sumado a que ahora existen herramientas concretas con las que puedes acercar las formas de crear un negocio a cualquier persona, como lo vimos en el programa Ministartups, donde al final, lo que menos importa es la solución, más bien lo que importa es el mindset”.

Por último, el experto comenta que iniciativas como Ministartups son esenciales a la hora de incentivar las mentes de jóvenes alumnos en etapas tempranas, y lo compara con el deporte de alto rendimiento en el sentido de que mientras más temprano se comiencen a entrenar las capacidades, mayor probabilidades de logro obtendrán en la adultez, dejándolos con un buen nivel de desempeño en observación y detección de problemáticas, y presentación de soluciones a dichos problemas. “Creo que es un muy buen síntoma en el sentido de que son chicos que están cursando tercero medio y no sabemos aún lo que harán cuando estén en cuarto año de universidad. Pienso que serán un aporte muy importante, no sólo en la universidad, sino que para sus propios compañeros, para su entorno familiar, a la cultura donde se integren, es decir, ahí estamos formando futuros campeones en no solamente emprendimiento, sino que también en aprendizaje y entendimiento de problemas”.